Informe de las implicaciones estratégicas ante la crisis en Oriente Medio.
La economía española mantendrá un diferencial de crecimiento positivo respecto a la eurozona, con una expansión prevista del PIB del 2,5% en 2026, sostenido por el consumo, el empleo y el turismo. Así lo recoge el último informe “Claves Económicas para la Estrategia Empresarial”, elaborado por la firma de servicios profesionales Equipo Económico (Ee).
En el informe se analizan las principales transformaciones que están redefiniendo la economía global, el impacto del conflicto en Oriente Medio y sus implicaciones para la economía y el entorno empresarial en España.
La guerra en Oriente Medio constituye el ejemplo más claro de la intensificación del statecraft geopolítico. Se trata de un fenómeno que está configurando la nueva arquitectura global y por el cual los Estados movilizan instrumentos económicos, tecnológicos e incluso militares para defender sus intereses.
La disrupción generada por la guerra en curso en los mercados energéticos internacionales se está trasladando a la economía real con efectos de carácter estanflacionario, cuya intensidad dependerá de la duración del conflicto y que se manifestarán de forma desigual entre países y regiones. Como resultado, los mercados descuentan tipos de interés más elevados durante más tiempo.
Europa se encuentra particularmente expuesta a este escenario de mayor confrontación, debido a su dependencia energética exterior y a sus limitaciones en materia de defensa, a lo que se suman la fragmentación política y un margen fiscal reducido.
No obstante, el informe identifica diversos factores que pueden reforzar su resiliencia, como la fortaleza del mercado laboral, el impulso fiscal en Alemania orientado a defensa e infraestructuras, la implementación del acuerdo UE-Mercosur y la capacidad de atraer inversión internacional gracias al papel del Estado de derecho. Asimismo, los progresos recientes en integración económica y en el ámbito de la defensa apuntan en la dirección adecuada, si bien siempre cuestionadas por la insuficiencia del ritmo frente a la magnitud de los desafíos.
En lo referente a España, Equipo Económico (Ee) afirma que “el citado dinamismo diferencia de la economía española presenta, sin embargo, una elevada heterogeneidad entre sectores y empresas y no elimina importantes vulnerabilidades estructurales, como las rigideces del mercado laboral, las restricciones de oferta, la brecha entre ahorro e inversión productiva, el deterioro de la competitividad exterior de los bienes o los desequilibrios fiscales. A ello se suma la elevada dependencia energética y la incertidumbre en la relación con Estados Unidos, principal destino de la inversión española fuera de Europa”.
La firma ha elevado al 2,7% sus perspectivas de inflación en 2026. Si bien, se advierten en el informe que ambas previsiones se enfrentan a nuevos riesgos derivados del conflicto y de la incertidumbre respecto a su duración en el tiempo.
El documento subraya que afrontar estos desafíos requiere un firme compromiso con el Estado de derecho, la implementación de reformas estructurales y la reconstrucción de márgenes fiscales, todo ello compatible con el refuerzo de las infraestructuras y las capacidades de defensa. No obstante, advierte que la ausencia de nuevos presupuestos dificulta la implementación de reformas, y de que estas necesidades contrastan con el actual contexto de fragmentación política y limitada capacidad legislativa.
El informe concluye subrayando que las empresas están adaptando sus estrategias a este entorno geopolítico y económico más complejo, y presenta una serie de claves estratégicas para fortalecer la resiliencia y aprovechar las oportunidades en el nuevo ciclo. Identifica así varias implicaciones clave: necesidad de diversificar mercados, proveedores y cadenas de suministro, gestión activa del riesgo geopolítico, refuerzo de la resiliencia operativa y financiera, y aceleración de la digitalización y la innovación.
La ruptura del orden global lleva un nuevo paradigma que se caracteriza por la intensificación del statecraft geopolítico. En este contexto, la capacidad de adaptación a un entorno complejo será el principal factor diferencial tanto para los países como para las empresas.

