Gráfico del mes Ee

La creciente recaudación tributaria contrasta con el fuerte incremento de los costes empresariales

19 de abril de 2022

Gráfico del mes:

El crecimiento económico experimentado durante el año pasado, 2021, se ha visto claramente reflejado en el incremento de la recaudación tributaria del Estado del 15,1% interanual hasta alcanzar los 223.385 millones de euros. Si bien este incremento es en parte tan elevado por la menor recaudación de 2020, que se vio afectada por el Covid, si se compara con el año 2019, los ingresos han crecido también el 5%, con resultados positivos tanto en el IRPF, IVA, e Impuesto de Sociedades 

Esta tendencia ha continuado también en los dos primeros meses de 2022. De hecho, hasta febrero de 2022, los ingresos tributarios en términos homogéneos (eliminando el efecto de las diferencias asociadas a las devoluciones tributarias) han crecido el 16,4% con respecto al mismo periodo de 2021. De forma que, como se puede observar en el siguiente gráfico, en términos acumulados de doce meses, tanto la recaudación total, como por el IRPF e el IVA se encuentran en máximos históricos. 

Por su parte, las empresas vienen soportando un fuerte incremento de los costes empresariales, como consecuencia de las dificultades a las que se han enfrentado las cadenas globales de valor desde la irrupción del Covid-19; y más recientemente y con especial virulencia, como consecuencia de la guerra de Ucrania, tanto de las materias primas energéticas y no energéticas, como de los productos intermedios. También los hogares se enfrentan a una importante pérdida de poder adquisitivo debida además a los crecientes precios de la alimentación. 

En este contexto, es el momento de buscar otros elementos que puedan contribuir a mitigar estos costes empresariales crecientes. Y que no deberían ir por la vía de las subvenciones o el control de precios, ya que estos son el mecanismo fundamental para regular los mercados y pueden contribuir a su distorsión, sino a través de una reducción selectiva de impuestos a aquellos sectores y empresas más afectados por las consecuencias de la guerra, particularmente en lo que respecta al ámbito de la energía. Y en lo referido a los hogares, impidiendo la subida automática de impuestos y el ajuste de la “progresividad en frío” en el IRPF, como consecuencia de las distorsiones que produce la inflación en los tributos que gravan la renta o la riqueza de las personas de acuerdo con una escala progresiva. 

Por tanto, frente al intenso crecimiento de la recaudación tributaria, y en un escenario de importante aumento de los costes empresariales y de pérdida de poder adquisitivo por parte de las familias como consecuencia del impacto económico de la guerra en Ucrania, es el momento de: 1) impulsar una reducción selectiva de impuestos a las empresas, y 2), de paliar la subida automática de los mismos a las familias debida a la progresividad de las tarifas (que se aplican sobre las bases nominales). 

 

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